¿Otra vez? ¿Otro comercial? ¿Qué realmente no hay otra cosa sobre la cual escribir?
¿Qué tal iniciar el post con preguntas? ¿No te parece curioso cuando alguien comienza a escribir valiéndose de interrogantes? ¿Dos preguntas tan seguida la una de la otra? Es un recurso facilón y autocomplaciente que solemos utilizar los escritores cuando tratamos de hacer avanzar la trama, pero no estamos seguros de cómo carajo hacerlo. Más sencillo es ayudarse con una muletilla, un tartamudeo mental. ¿Por qué lo hacemos? No lo sé. ¿Beneficia al texto? Lo dudo mucho. ¿Resulta molesto y fastidioso? Sin duda alguna. ¿Abandonaremos su uso? Por supuesto que no. ¿Para qué dejar las preguntas a un lado? Si algo no está roto, no hay motivo para arreglarlo.
Pero eso sí, escritores allá afuera. Una plegria: si vamos a utilizar preguntas para darle profundidad a nuestro personaje principal, o brindarle personalidad al temerario narrador o simplemente hacer un poco más gordo ese capítulo que sufre de anorexia narrativa, hazlo responsablemente. No abuses de las preguntas. ¿Cómo sabrás si estás abusando de las interrogaciones? Creéme, amigo, lo sabrás. Recuerda, si usas preguntas, no manejes.
Este es un mensaje presentado por j. deleón-serratos, tu bloguero consentido. Tú a alguien le importas.
¿Por qué escribí toda esta mamada? Ah, porque empece con preguntas. NQV. Todo esto nomás por que iba a poner otro comercial que me gustó. Levi’s 501. Enjoy!
Si tomas, no preguntes.