Ayer pisé por primera vez el nuevo Alamo en el centro de Austin. El cine anterior cerró sus puertas mas o menos como a finales de mayo, si mal no recuerdo era el primer Alamo que visité, por aquellos días cuando venía a visitar la ciudad. Era el cine donde vi Santa Sangre y Cannibal Holocaust. Fue mi casa donde ví infinidad de Miércoles Raros, mi serie favorita y ahora, que ha abierto en el corazón de 6th Street, llegué a pensar que quizá la magia se perdería enmedio de todos los bares.

Eso no sucedió. El Alamo Ritz tiene la misma esencia de todos los Alamos y todas sus ventajas, de hecho, ganó espacio y como aún es nuevo, simplemente es cautivante en cada visita. Ayer fue el primer Miércoles Raro y para lanzar la serie en su nueva casa, recurrieron a una pieza rara en demasía. Una película que incluso Something Weird Video dice que no existe y esto es verdad. Cuando gente del cine comenzaron a hacer llamadas para decirles que tenían esta copia de Carnival Magic, una de las últimas piezas del director Al Adamson, y que si estaban interesados en hacer un transfer a DVD, la respuesta fue un rotundo: “No. Esa película no existe”.

Déjame contarte una historia y te compartiré además otros detalles que investigué incluso antes de ir a ver la película. Pero comenzaré por situarte en tiempo y espacio.

Al Adamson. Escritor, productor y director que dedicó su vida a realizar una ciénaga de entretenimiento con películas de bajo presupuesto y explotación con miras a reventar el mercado de los drive-ins durante los sesenta y setentas. Quizá el nombre no te diga nada, pero si te pones a rascar en los recovecos de tu memoria, es posible que encuentres algún título conocido.

Lo más selecto de su filmografía:

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Nurse Sherri, Death Dimension, Blazing Stewardesses (aka. Cathouse Callgirls, Cathouse Cowgirls), Jessi’s Girls, Naughty Stewardesses, Girls for Rent, Blood of Ghastly Horror (aka. Psycho a Go-Go), Brain of Blood, Dracula vs. Frankenstein y, quizá la más conocida, Satan’s Sadists.

Cuenta la leyenda que a finales de su carrera, su esposa y cómplice Regina Carrol, una nudista que mostraba las tetas a la menor provocación y que prácticamente salió en casi todas sus películas haciendo precisamente eso, fue diagnosticada con cáncer. esto fue un duro golpe para la pareja, y Adamson, como una forma de rendir tributo y a la vez tratar de dejar un legado menos oscuro, decidió dirigir una película diferente. Así llegamos a Carnival Magic, una película que fue concebida como cinta inspiradora para niños con clasificación A. El resultado es una comedia feliz y ácida que tiene momentos que definitivamente… dígamos que hoy día nadie podría salirse con la suya y pretender que esto es una película de niños.

Carnival Magic es una fantasía algo extraña, obvio, sucede en un carnaval donde un mago, que al parecer puede leer mentes y conversar con animales, tiene un amigo secreto. El domador de leones quiere que lo despidan por ser raro y ahí es cuando se descubre que el amigo secreto es un chimpancé súper inteligente que además puede hablar. ¿Ya te fuiste? espera, se pone mejor. Cuando este dúo se convierte en la sensación del carnaval, desde luego, los enemigos afloran.

El domador decide robarse al chimpancé y venderlo a un malévolo científico que busca experimentar con el simio porque considera que en él se encierra el verdadero secreto de la evolución.

Perversa, incorrecta, pero curiosamente entretenida. Sabiendo la historia de Adamson y la enfermedad que su esposa sufría en ese momento, puedes hacer una extraña conexión entre lo que sucede en pantalla con el chimpancé y la realidad detrás de cámaras. ¿Suficientemente raro?

En 1981, cuando la película estaba lista para ser distribuida, Adamson se encontró con el problema de que no había distribuidor. Los dueños de los drive-ins y grindhouses no se atrevieron a tocar una película para niños y los estudios comerciales no le encontraron valor suficiente para una audiencia mayor. Esto obligó al director a solamente quedarse con dos copias de la película y decidió distribuirla él mismo. Se alistó a hacer tours para promocionar su “bebé normal” y así lo hice por un tiempo. Algunos cines que se atrevieron a proyectarla la recibían por una semana y la regresaban y así fue como la película hizo sus primeras rondas.

Adamson solamente hizo una película más después de Carnival Magic, ya sin su musa. Su mujer murió víctima del cáncer en 1992.

Ahora, nuestra historia tomará un giro drástico. Cambiaremos de lugar y tiempo. Olympia, Washington, el cine era el Teatro Estatal, el último lugar que proyectó la extraña pieza. Un cine de mala reputación que un buen día decide cerrar y despedir a todos sus empleados sin explicación y, cualquier que haya trabajado en un cine o un videoclub sabe qué tan pasionales estos empleados que trabajan con películas pueden ser. Varios de esos muchachos decidieron entrar al cine a cobrarse a lo chino, ya sabes, agarrar posters, memorabilia, camisas, juegos y cualquier cosa que pudiera sonar remotamente interesante. Uno de esos chavos, se topa en un rincón con un rollo en un rincón. Una película abandonada que solamente tenía escrito en el reel Carnival Fucking Magic.

Con un título así, ¿cómo puedes dejarla ir? La copia quedó un manos de uno de esos tipos que después se mudó a Austin y, ahora es parte del staff del Alamo. Pero, ¿por qué la película no fue regresada a Adamson?

Pues resulta que el cine, esto ya suena a chisme, y me encanta, intentó ponerse en contacto con Adamson en varias ocasiones, y no fue posible establecer comunicación. El tipo desapareció y nadie supo qué le ocurrió. Tiempo después, su hermano llamó a las autoridades y lo fueron a buscar a su casa. No había rastro de él. Entonces, su hermano notó algo extraño y se lo hizo saber a la policía. El lugar donde solía estar el jacuzzi, ahora estaba cubierto con una plasta de cemento.

Larga historia corta (prometo que no me siento a gusto utilizando frases gringas trasladadas al español —y esta última la hice a propósito.).

En 1995, Al Adamson fue asesinado por un contratista y su cuerpo fue depositado en el jacuzzi y cubierto con cemento en el sótano de su casa. Tiempo después arrestaron al responsable que mientras huía usó la ropa del director y sus tarjetas de crédito al momento de su arresto. El hombre fue sentenciado a 25 años de cárcel en el 2000, luego de un juicio de 5 años.

Al Adamson pertenece a esa raza de directores donde contamos a Andy Milligan, Joe Sarno y otros héroes que nos dieron grandes trabajos sucios, perversos y totalmente degenerados con poco dinero.

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Así es exactamente, como Carnival Magic llegó a nosotros ayer, producto de una cadena de muerte, entierro, desempleo y robo. No lo dije yo, qué conste. Eso fue lo que me contaron ayer.