Ayer volví a ver Assault on Precinct 13, y redescubrí esta joya que hacía más de 8 años no veía. Nunca fui a ver el refrito, porque había algo en mi cabeza diciéndome que no era necesario. La original había sido tan efectiva, que no necesitaba ver una reimaginación al respecto. Antes de verla ayer, dudé un poco y pensé que a lo mejor mi recuerdo era más poderoso de lo que cinta era en realidad.

Discutiendo con Kaleb, comentábamos de nuestros gustos para ver películas. Alguien como Tarantino, por ejemplo, debe tener un dispositivo para detener el tiempo, porque no es posible que exista una enciclopedia tan completa en una sola persona. Y siempre lo tiene todo tan fresco que es imposible.

Mi teoría es la siguiente:

Llegas y te presentas con Tarantino, y en medio de la plática sueltas una película.

—Oye, Quentin, ¿qué opinas sobre El Apando?

En ese momento, Quentin activa el dispositivo en su bolsillo, el tiempo se detiene. Quentin se lanza al video más cercano, y se roba una copia de El Apando de Felipe Cazals. Entra a un hotel, agarra una habitación con DVD y se sienta a verla. La analiza, y regresa al café donde estaba contigo, presiona el dispositivo en su bolsillo y el tiempo vuelve a rodar. Entonces Quentin comienza:

—Déjame decirte algo sobre El Apando, en el momento cuando ví esa escena de los tubos, decidí que Butch en Pulp Fiction debería agarrar un tubo para salvar a Marsselus, pero luego lo cambié a un bat de metal. Me acuerdo cuando la vi por primera vez, no tenía carro y tenía que tomar el pinche autobus, ¿de acuerdo? Lo cual en cualquier otro estado hubiese estado poca madre, pero en L.A., bombea. Su sistema de transportación está jodido y si no pescas el autobus de las 11:03 a tiempo, te quedas varado en el pinche ghetto toda la noche. Pero, ¿sabes algo? Por ver El Apando, bien vale la pena…

No, cabrón. No es posible. Ha visto todas las películas en el mundo. Incluso, Kaleb tiene la teoría de que Quentin VE TODO EN CARTELERA. Le puedes preguntar por Big Momma’s House 2, Norbit, Epic Movie, y para todo tendrá una respuesta. En todas las películas encontrará algo rescatable, digno de copiar y malear de manera cool para una de sus películas. Quentin detiene el tiempo, estoy convencido. Yo lo usaría para coger, pero él es un hombre sabio y no tan débil como yo. El utiliza su tiempo en ver películas.

Kaleb regresa a ver las películas varias veces, las estudia, las analiza. Lo mío es verlas una vez, y solamente algunas que realmente me impresionaron las vuelvo a ver, y en ocasiones cuando sé que la única forma de hacer que alguien más la vez es sentarme yo a verla de nuevo, pues lo hago. Me gusta la novedad y preferiré siempre ver una nueva película a repetir, David Lynch lo dijo mejor en palabras de Bill Pullman en Lost Highway:

Fred Madison: I like to remember things my own way.
Ed: What do you mean by that?
Fred Madison: How I remembered them. Not necessarily the way they happened.

Así me gusta rememorar películas, como yo las recuerdo y no propiamente como exactamente sucedieron.

Asalto en la Crujía 13 me encantó desde la primera vez. Es un thriller sencillo pero muy efectivo y sólido. Es la mejor película de zombies que no tiene zombies. Y si la observas, tiene todos los elementos de una película de zombies, hay un prisionero enfermo que hace que el camión de la prisión salga de ruta y es en parte detonador en la historia. Además, Carpenter maneja varias líneas argumentales con éxito y no se sienten forzadas a pesar de la coincidencia, es como si Robert Altman hubiese decidido hacer una cinta de explotación.

Es una película estresante, nunca sabes realmente a donde te lleva. Pero es emocionante cómo Carpenter poco a poco va dejando al espectador sin esperanzas. En los primeros minutos del ataque, ves como matan a todos los policías que podrían hacer la diferencia. No hay personajes de sobra, solamente los necesarios. En cualquier otra película, habría tres cabrones que nomás no hacen nada, aquí no. Cada uno de los personajes está ahí por una razón, y son los suficientes para cubrir cada uno una de las entradas. Cada personaje está en las manos del otro y a la vez está solo.

¡Ah, y la música, no mames! Carpenter logró otro de esos clásicos instantáneos.

John Carpenter tuvo uno de los mejores comienzos, digo, cada dos años lanzando una nueva joya, Dark Star (1974), hizo esta (1976), y de ahí preparó Halloween (1978). Luego hizo unos trabajos para televisión y para empezar los ochentas, se aventó The Fog (1980), Escape from New York (1981), The Thing (1982), Christine (1983), luego el resbalón de Starman (1984). Descansó un año, y en el 86 regresó a la forma con Big Trouble in Little China. Está para analizarse, ¿no? Sí, de ahí todo se vino cuesta abajo, pero incluso si el hombre muriera mañana, para mi, es un genio en vida, y entregó material de culto suficiente para hacerse inmortal.