i.
seasons in the abyss siempre ha sido mi canción favorita de slayer. no sé, me gusta y no puedo explicarlo. tiene una letra oscura y pesimista, como la mayoría del repertorio slayer, pero sabes el territorio que pisas si te gusta ese tipo de metal. nunca había visto el video, hasta hoy. hasta ahorita, la televisión encendida mientras escribo, y seasons in the abyss sucede, ante mi. no le entiendo al video, están las pirámides de egipto, y hay camellos, la banda tocando y pues realmente no hay historia, pero tampoco mucha coherencia. la rola no la necesita, desde luego.

ii.
es tarde, debería irme a dormir, pero no tengo sueño. vivir con una bebé es un viaje. pero uno se acostumbra. los niños son de rutina, pero también los adultos nos acoplamos a esa rutina. baby luba se acuesta a las siete, y la dejamos que haga un berrinchito que a veces dura cinco minutos, otra diez, y cuando hay mala suerte, se puede extender hasta 30 minutos. no hay bronca, nadie se muere por un berrinchito. bueno, eso puede sonar a mal chiste en estos momentos, porque los más de 30 muertitos de ese colegio en virginia, pues cayeron producto del berrinchito de un pendejo acéfalo. pero hablaba de cosas agradables, y así quiero continuar. baby luba se duerme temprano, y eso nos da tiempo para estirarnos. cenar, ver tele, abrazarnos y despresurizarnos un poco. a veces, cuando me toca cerrar en la agencia, llego y ella ya está durmiendo. pero sé que me la encontraré a la una de la mañana, porque esa es la hora, puntual, cuando la nena abre los ojos y la escucho esté en la cocina, esté en la sala o en la recámara. escuchamos su voz, y siempre es una plática amena, un sonido dulce que ha crecido en mi y que me hace sonreír por más culero que haya estado el día. la dejamos unos minutos, digo, tampoco se trata de ir corriendo al instante, no queremos acostumbrarla a eso. pero en los días que no entro temprano, me toca hacer guardia y prefiero no acostarme hasta que el tren de la una llega. voy, le cambio el pañal, le preparo 4 onzas de fórmula orgánica y siempre me recibe con una sonrisa. se toma eso, a veces se queda despierta platicando y jugando en la cuna, y ahora le ha dado por voltearse y dormir boca abajo.

iii.
dormir boca abajo ha sido causa de controversia. algo muy normal para nosotros los mexicanos, aquí en el gabacho causa pánico con la sola mención. nuestra pediatra, que es famosa aquí, una de las mejores y que ha escrito libros y la chingada, casi casi nos dice que nuestra hija se va a morir si la dejamos dormir boca abajo. en fin, baby luba ha descubierto las bondades de dormir boca abajo, y aunque la acuestes boca arriba, en la mañana la encuentras dormida boca abajo en algún rincón de la cuna.

iv.
pero con todo y todo, aún cuando entre los dos nos tiramos la esquina y lo que quieras, tener un hijo es una joda. tengo amigas que no le sacaron al parche y se aventaron el rollo de ser madres solteras y las admiro porque hay días que no me aguanto ni solo. hay días en que no tengo ganas de escuchar lloriqueos. hay noches en las que me cuesta trabajo levantarme para preparar el biberón. y cuando eso sucede, pues volteo y le digo a ellen, “¿te lo avientas tú?”. pero cuando es una sola persona al volante es otro pedo. y no nos quejamos, digo, porque con dos es más fácil, pero aún así es una chinga porque ninguno de los dos tenemos familia aquí. mi familia está a cuatro horas, la de ella a seis, pero en avión. entonces se complica porque en emergencias, pues hemos aprendido a que solamente uno puede apoyar al otro, no tenemos mamá que nos cuide al bebé el fin de semana, y para salir solos, pues nos cuesta un varo porque las niñeras cobran de a diez dólares la hora. pero nunca la hemos tenido fácil, y nos gusta tener nuestra privacidad, y el hecho de estar aislados nos permite viajar.

v.
tengo dos niñas preciosas (bueno cuatro contando a ellen y a kimdeal) y me siento afortunado. iré por nadja pronto para que se venga cuatro días. las veo y me hace feliz tenerlas cerca. y quiero…

vi.
chingado, no me puedo concentrar hay un pinche reality mexicano llamado suegras que me está conflictuando gacho. no sé de qué se trata y menos por qué chingados no cambio de canal, pero no entiendo la televisión mexicana. de veras no. lo he intentado, pero está casi a la par de surreal que la japonesa, con menos humor, claro. algunas de las monitas están buenas, ahorita había dos en traje de baño y como que si te descuidas, si te puedes volver fan, es peligrosón. el otro día traté de explicarle a ellen, la razón por la cual un show como infarto sigue transmitiéndose en cadena nacional. la neta, no pude encontrar argumentos válidos para justificarlo. incluso, llegué al nivel de compararlo con scare tactics, pero no. no se puede. no es posible. es más, ni yo mismo lo entiendo y eso que soy mexicano. no sé cuál es el mercado primario de infarto. ¿gueyes darketones? ¿gente amante del terror? ¿fans de kilómetro 31? de veras, no lo entiendo. me pregunto si habrá alguien que todavía siga pensando que todo el rollo es real. la gente que siempre participa, las pseudo víctimas se ven súper forzados, y con los encuadres y ángulos que manejan, tendrías que ser un súper ñoñazo para no notar las cámaras. no mamen, yo sé que no hay lana para producciones pero tampoco tienen que hacer chingaderas como esta. digo, no espero que se filme un 24 o un lost en méxico, pero si hay varo para que carla estrada haga esteroidnovelas, digo, por ahí me topé una nota de que va a ser una novela de piratas. sí, todos súbanse al pinche vagón de los piratas del caribe, y sabes que estamos de moda, cuando hasta vivid hizo su propia versión porno. puta, este programa de suegras de veras que me está poniendo de malas. ¿y porque se visten así estas chavas? todas enseñando ombligo, digo, no me quejo, pero por ejemplo esta que está hablando ahorita, que se llama deborah, está buenísima, y me podría quedar a ver la conclusión, pero si pones atención, tiene un ojo que se le ondea gacho. ojo flojo le llaman, aunque a mi me parece pendejo, porque casi siempre es el ojo más activo. en fin, mejor me voy a dormir, antes de que llegue el tren de las 4.