Cuando concluyó el año y me encontraba haciendo mi lista de favoritas, me sentí mal de que no había visto tantas películas mexicanas. En mi lista aprarecía Batalla en el Cielo de Reygadas, y, pues El Laberinto del Fauno que bien sabemos que es mexicana más por política que por producción. En fin, no vi nada de cine mexicano, a no ser de estos dos ejemplos.
Escuchaba nombres como Cansada de Besar Sapos, Las Lloronas, 7 Días, El Violín, Puños Rosas (favorita de Ramiro :p), pero nada. Ni los pinches títulos me llamaron la atención, y las premisas, pues menos. El cine mexicano dejó de llamar mi atención. No había nada interesante o remotamente llamativo. I mean, really? 7 Días?
Escuché hablar de Así del Precipicio, y que escándalos, y pendejadas y que Ana de la Reguera aparecía desnuda, y entonces dije… “bueno, si la película cuenta con este detallito, igual y vale la pena tratar de conseguirla”.

¿Qué le pasa al cine mexicano? ¿Por qué cada que alguien da un paso hacia adelante, alguien viene a mandarnos a la chingada en la siguiente? Y es normal, digo, del cine gringo, de su producción anual puedes contar con los dedos de las manos y de los pies las películas buenas, el problema se nota en México donde su producción anual se puede contar con los dedos de las manos. Me da coraje, chinga. Por qué sé que hay talento, pero como buenos mexicanos, nos dormimos y vienen a ser los vivos quienes agarran los apoyos y hacen cada mamada que nos deja… este, pues, así del precipicio.
Pena ajena me dió cuando estaba viendo esta película. Más cuando leí las declaraciones de su directora, Teresa Suárez que espera ganar un Oscar algún día. No sé ni por donde empezar. Las películas que me hacen escribir, son las que me gustan mucho y las que detesto tanto que de rabia las palabras nacen solas. Esta es una de esas. La cinta abre con una escena supuestamente fuerte y sexual. Y sí, Ana se ve muy bien, pero el texto y las actuaciones se ven tan acartonadas, que no te crees nada de lo que ves en pantalla. Es como una novela de tv azteca con tetas y culo y chinga-tu-madres. Se ve todo tan ficticio, las escenas donde hacen coca, que está súper pasadas, digo, ni Less Than Zero que es ochentera se ve tan inventado el pedo. Lo cual, a lo mejor significa que estas son buenas actrices, al menos Gaby Platas, porque esa sí tiene cara de que le entra a todo (cualquiera que haya convivido con Roberto Palazuelo se vuelve adicto por osmosis), y aquí, se ve más fingida que la Chilindrina pretendiendo seguir siendo niña.

Digo, viviendo en tiempos donde hay Queer As Folk y The L Word al alcance de cualquiera, esas dizque escenas tabus rayan en lo ridículo y hasta en lo ofensivo para cualquiera que ve eso como algo natural. “Uy, dos hombres besándose… ¡qué pinche miedo!” Y todo, como cualquiera episodio de Mujer… Casos de la Vida Real, pues termina en tragedia. O Los Que Callamos Las Mujeres, porque estos son actores de Tv Azteca.
Teresa Suárez no se decide al elegir el tono de su película, y eso no se perdona. O te lanzas por el camino difícil y haces esto una realidad cruda, o te vas a la fácil y manejas temas complejos de una forma diluida y sin complicaciones. Por que los desnudos no le dan edge o hacen que tu película sea risky, eso solamente viene a sellarla como pretenciosa. Los desnudos me gustan, pero cuando se ven naturales y partes de la historia. Cuando no se ven naturales me gustan también, pero entonces tienes que irte al límite y si te limitas, entonces quedas como un hipócrita. No es lo mismo ver un desnudo en una película como Irreversible o 9 Songs, que verlos en American Pie, ¿no?
Insisto, hay talento, y se debe aprovechar. Me da coraje, porque veo películas de España, nuevas y viejas, acabo de ver Vacas de Juli0 Medem, su primer largometraje realizado en 1992, hace más de 10 años, con un presupuesto quizá menor al que Teresa se gastó en esta pendejada, y pues, no se nota. ¿Por qué no se juntó el dinero para financiar El Laberinto del Fauno en México? ¿No hubiese estado poca madre verla ubicada en tiempos de La Revolución Mexicana?
Pero el cine, como el fútbol. A veces pienso que avanzamos, pero el siguiente partido (o producto) viene a demostrarme lo contrario. Amo a México, me encanta haber nacido ahí y algún día espero regresar, pero mientras… pues a seguir soñando con que se saldrá del bache. La verdad no sé cual es la audiencia a la que Así del Precipicio va dirigida. Y si estas son las condiciones en las que se encuentra el cine mexicano… pues mejor sigo viendo cine español.
Pero Ana de la Reguera... si está buena, y pues, igual, nomás por sus escenas me la volvería a aventar. Con el control remoto en la mano, y sin volúmen.