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Una de las cosas que más disfruté durante este pasado Fantastic Fest, fueron esas proyecciones secretas donde estuvimos en fila, debatiendo entre un sin número de posibilidades qué película veríamos esa noche. La primera noche, entre lo que se especulaba era 300, El Laberinto del Fauno, Children of Men, Southland Tales, y otras más. Nadie recuerdo que haya mencionado Apocalypto. Fue uno de los mejores secretos. Al estar en la sala, me tocó sentarme junto a Roy Frumkes, guionista y productor de una de mis favoritas, Street Trash con quien platiqué brevemente, e intercambiamos e-mails —nota a mi mismo: mi mismo, recuerda mandarle una copia de [cámara oscura] a Roy Fumkes.
Roy me aseguró saber qué película era, pero no supe si era cierto o era un invento. Anunciaron Apocalypto y la audiencia se dividió, supe que hubo varios molestos por los escándalos recientes de Mel Gibson, y cuando se anunció que el mismo Gibson iba a estar presente en la proyección, pues hubo aplausos y gritos y otros más siguieron molestos. Vale madre.
Apocalypto no era lo que me esperaba, pero no me dejó insatisfecho. No es una historia maya, ni aborda la conquista. Es una historia de aventuras que sucede en tiempos precolombinos. Un thriller preconquistador, si quieres. Hay una frase que abre la cinta, y resume muy bien todo el filme, “Una civilización no puede ser destruida desde afuera, a menos de que ésta se destruya primero internamente”. ¿Comienzas a ver las similitudes con la actualidad?
Lo que vimos fue una copia de trabajo, los efectos visuales aún no estaban terminados y se utilizó una banda sonora compuesta de temas variados. Sin embargo, lo que vi fue genial. Gibson tiene buen ojo, y no le da miedo arriesgarse. Yo sé que a muchos no les llamó ver La Pasión Del Cristo, pero la furia conque retrató esa película, el gore que utilizó.. digo, para ser una película comercial —que en teoría no lo iba a ser—, es digno de admirarse. Apocalypto también es arriesgada, Gibson utiliza caras nuevas, actores desconocidos y todos hablan maya. Dígamos que en término de violencia está entre Braveheart y La Pasión.
Yo no sé si Mel Gibson odia en verdad a los judios o no, yo solamente sé que esta película es buena, y merece verse. Hay varias secuencias que están increíbles, cosas que jamás había visto en cine y la fotografía —a pesar de que la copia que vimos venía directo del avid— está increíble, no puedo esperar a verla totalmente masterizada de nuevo en el cine.

