
Bueno, pues el domingo nos fuimos a meter al Alamo, porque presentaban El Mago de Oz en sincronía con Dark Side of the Moon, ya sabes, ese mítico encuentro de dos clásicos en audio y video. Siempre lo quise ver, y pues en cine me llamaba mucho más la atención. Así que, tomando en cuenta que Pink Floyd es uno de los pocos ejes que hay en común entre Ellen y yo, pues valía la pena el experimento.
