
Es bueno saber que Christophe Gans le echó huevos, porque Roger Avary no. El estilo visual, la dirección de arte, el diseño de personajes, la cinematografía, la música… todo eso estuvo en su punto, lamentablemente la historia es una mierda. Avary se vio flojo como guionista, y esto solamente acentúa el trabajo de Gans como un gran contador de historias. Gans toma guiones como Silent Hill o Brotherhood of the Wolf y logra entregar películas interesantes, a pesar de lo simple que puedan estar. Creo que Crying Freeman es otro gran ejemplo de su capacidad como director. Pero tener buen estilo visual no es suficiente a veces, aquí en Silent Hill, las actuaciones no son buenas, lucen exageradas y fuera de tono. La única que pareció entender el tono fue Deborah Kara Unger como Dahlia Gillespie. De lo rescatable podemos enumerar las veces que Pyramid Head hace su aparición y, por supuesto, las enfermeras sexy-grotesque.
No era lo que esperaba. Este no es el infierno que tantas veces enfrenté en los videojuegos. Hay demasiada gente en este Silent Hill, y hay demasiadas explicaciones. Demasiadas explicaciones y diálogo ñoño.
También vi Doom. (Aquí iría un chiste en inglés que realmente perdería sentido en su traducción al español). La secuencia en primera persona es lo mejor. Lástima que sólo dura 20 minutos o menos.
